72 resultados se encontraron para «Ese muerto no lo cargo yo»


Ese muerto no lo cargo yo

Pieza musical de:
Graciela Arango de Tobón, popularizada en Chile por Giolito y su Combo, y por Los Vikings 5
Testimonio de:
Joaquín Real Hermosilla
« De ese tortuoso tiempo, quiero traer al presente una actividad que nos mantuvo activos durante el duro encierro en Las Bandurrias. Se trata de la música, expresión artística que descubrió el talento de varios prisioneros políticos y nos permitió soportar la reclusión por casi seis meses. »
[...]
« Ese muerto no lo cargo yo
que lo cargue el que amenazó
ese muerto no lo cargo yo
a Don Goyo no lo cargo yo.
 »
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Lamento a la muerte del perro Augusto

Pieza musical de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« El perro Augusto (no confundir con el periodista Augusto Olivares, apodado cariñosamente “Perro Augusto”, quien fue asesinado en el Palacio Presidencial el día 11 de septiembre de 1973), era la mascota de los presos políticos de Ritoque y viajó acompañado por su amo cuando la Junta Militar decidió cerrar aquel recinto carcelario y trasladar a los detenidos al vecino campo de concentración de Puchuncaví. »
[...]
« Ese muerto seguirá cautivo »
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Luchín

Pieza musical de:
Víctor Jara
Testimonio de:
anónimo
Experiencia en:
« Decían que si uno llegaba a la Cárcel de Isla Teja ya estaba a salvo. »
[...]
« Para mí ese niño representaba a miles de niños que estaban sufriendo miserias y la tristeza de perder a sus padres. Yo me imaginaba ese mismo caballo que lo miraba con tristeza mientras comía pasto. A lo mejor ese caballo quedó solo. »
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Amado amigo

Pieza musical de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Esta canción, que fue compuesta desde mi celda en el Campo de Detenidos de Puchuncaví, le habla a un amigo -también prisionero- que podría ser cualquiera de los miles que compartíamos nuestro día a día entre barrotes.  »
[...]
« Barco de papel: Era tradición despedir a los compañeros que se iban en libertad o eran trasladados a otros centros carcelarios. Los que no tenían la suerte de pertenecer a ese grupo se agrupaban alrededor de los que se iban y durante ese ritual se cantaba a veces una bella canción de Julio Numhauser que lleva por título “El barco de papel”. La primera estrofa decía así: “Se va el barco de papel por el mar de la esperanza, llevando un montón de sueños y los niños no lo alcanzan. Se va, se va y no volverá. Se va, se va a la libertad”. »
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Hoy canto por cantar

Pieza musical de:
Nydia Caro y Ricardo Ceratto
Testimonio de:
Beatriz Bataszew Contreras
Experiencia en:
« Yo nunca he sido una gran escuchadora de música. Sin embargo, antes del golpe escuchaba mucho la Nueva Canción, especialmente Quilapayún y Rolando Alarcón. También me gustaban las cumbias, para huevear. Bailábamos y nos entreteníamos. »
[...]
« Pero en esa época me aislaba conmigo misma. Estaba concentrada en qué iba a decir, en qué no iba a decir. Ése era un período en el que estabas siempre alerta a lo que podía pasar, y mi tema era ése. Qué podía pasar en los interrogatorios, qué pasaba cuando llegaba gente. En eso estaba concentrada. »
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Ese general

Pieza musical de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Experiencia en:
« La noche del 24 de marzo de 1976, los habitantes de la celda 198 casi no cerramos los ojos. El motivo fue que nos trenzamos en una larga y acalorada discusión acerca de las perspectivas de la revolución en los países del Cono Sur de América. »
[...]
« Ese general, ese general »
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Cantata Santa María de Iquique

Pieza musical de:
Luis Advis
Testimonio de:
Alfonso Padilla
« Entre marzo de 1974 y fines de julio de 1975, tuve ocasión de realizar el arreglo de unas doscientas canciones y dirigir el montaje de la Cantata Santa María de Iquique. En verdad, la cárcel fue mi conservatorio. Allí aprendí lo básico del métier de músico. »
[...]
« En esos días llegó preso un profesor de economía de la Universidad de Concepción y tomó consigo un acordeón-piano y un libro con piezas para ese instrumento. En ese libro había una introducción de teoría musical y lo devoré de inmediato. Así fue que en junio y julio de 1975 comencé a aprender a escribir música y anoté la Cantata Santa María en una partitura escribiendo las melodías y anotando los acordes sobre ella. »
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Canto a la pampa

Pieza musical de:
poema de Francisco Pezoa Astudillo, musicalizado por Quilapayún
Testimonio de:
Renato Alvarado
Experiencia en:
« La versión musicalizada por Quilapayún del Canto a la Pampa, del poeta anarquista Francisco Pezoa Astudillo, que relata uno de los episodios más sanguinarios de la lucha de clases en Chile, la matanza de la escuela Santa María en Iquique en diciembre de 1907, fue la primera canción que logramos entonar, completa y en coro, los prisioneros de la amplia Pieza 13 del campo de Cuatro Álamos, por ahí por febrero de 1975. »
[...]
« Rafael se sabía la mayor parte, y entre todos logramos reconstruir la letra completa. Cantarla, en ese sitio, en ese momento, fue un impulso que nos vino muy bien. »
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El reloj

Pieza musical de:
Roberto Cantoral
Testimonio de:
Ana María Arenas
« El día que fui capturada, luego de la primera sesión de torturas, pedí permiso para cantar un villancico cuyo nombre no recuerdo. Lo hice para darle a saber a una amiga presa en la Venda Sexy que yo también estaba allí. »
[...]
« Antes de ser apresadas, mi amiga y yo preparábamos ese villancico en el Coro Mozart, donde cantábamos. Ese coro era un rejuntado de miembros del Coro de Cámara de las Universidades de Chile, de la Católica y de la Técnica del Estado. »
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Quena cautiva

Pieza musical de:
Claudio Durán Pardo
Testimonio de:
Claudio Enrique Durán Pardo
Experiencia en:
Campamento de Prisioneros, Tres Álamos, septiembre - diciembre de 1975
« A los nueve años descendió en mis manos una quena, resplandeciente frágil y cantora. Mi pasión por ella fue instantánea, más bien, fue la quena la que me eligió para que yo la entonara.  »
[...]
« Quizás algunos de los que estaban conmigo acordarán, que en las tardes, casi al ocaso, hacía cantar la quena en el campo de concentración de Tres Álamos. Los guardias, lacónicos, me miraban desde las torres y no podían descifrar ese contrabando de símbolos que, impulsados por el viento, volaban libres a los oídos cautivos del Pabellón de la Mujeres. »
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