Cantos Cautivos
Pa’ cantar de un improviso
- Pieza musical de:Violeta Parra
- Testimonio de:Claudio Enrique Durán Pardo (Kila Chico)
- Experiencia en:Campamento de Prisioneros Melinka, Puchuncaví, junio de 1975
Hicimos un cuatro venezolano de un gran palo que yacía apegado a una de las murallas del “rancho” donde comíamos.
Quería un cuatroInstrumento latinoamericano de cuerda, de la familia de la guitarra. Instrumento nacional de Venezuela y Puerto Rico. venezolano, ya que Violeta Parra nos había enseñado que la música latinoamericana no tiene fronteras—ella tocaba el cuatro en sus canciones de una manera genial, la cual yo quería imitar. Sus hijos Ángel Parra e Isabel Parra habían grabado una canción en el año 1970 encantadora y “pegajosa” que queríamos tocar: “Pa' cantar de un improviso” — tocarla sin cuatro no era lo mismo.
Después de mucho trabajo, ayuda y dedicación construimos el cuatro de ese palo, con otro prisionero que sabía algo de lutería. Por fin un Cuatro flamante y cautivador y cautivo, para cantarle a las trescientas almas de Puchuncaví.
Claves:
Publicado: 23 diciembre 2014
se requiere buen talento,
memoria y entendimiento,
fuerza de gallo castizo.
Cual vendaval de granizo
han de florear los vocablos,
se ha de asombrar hasta el diablo
con tantas bellas razones
como en las conversaciones
entre San Pedro y San Pablo.
Por ser la primera vez
que en esta casa yo canto,
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo.
Eres chiquita y bonita,
lástima que seas tan loca,
parecís guitarra vieja
que cualesquiera te toca.
Ayer cuando te quería
parecías un lucero
y ahora que ya no te quiero,
¡puchas, qué animal más fiero!
A la mujer del amigo
se la debe enamorar
porque ayudarle a querer,
es una obra ’e caridad.
Me gusta cantar muy fuerte
y que se escuche mi voz
pa’ que en el infierno sepan
que en la tierra hay un cantor.
Ya me voy, ya me voy yendo,
ya me despido cantando,
ya me despido llorando.
Testimonios relacionados:
- El rey negro Sergio Vesely, Campamento de Prisioneros Melinka, Puchuncaví, 1975
Una fría noche de invierno de 1975, el pequeño policlínico de Melinka, en el Campo de Detenidos de Puchuncaví, se convirtió en el escenario de una historia conmovedora.
- Run Run se fue pa'l norte Ernesto Parra Navarrete, Campamento de Prisioneros, Estadio Nacional, 9 de noviembre de 1973
Run Run… En el gran campo deportivo, ya estaba anunciándose un buen tiempo para el verano que se aproximaba.
- Himno Nacional de Chile Boris Chornik Aberbuch, Campamento de Prisioneros Melinka, Puchuncaví, marzo de 1975
La rutina diaria de los presos en el campamento de Puchuncaví incluía participar obligadamente en la ceremonia de izamiento y descenso de la bandera de Chile en el mástil que se encontraba a la entrada del campamento.
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Llevaba ya dos años en prisión y la permanencia en la cárcel se prolongaba. Al observar en las visitas que muchos prisioneros tenían hijos, mujer, familia.
- Himno a la alegría Luis Madariaga, Cárcel de Valparaíso, 1974 - 1976
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