Cantos Cautivos
El cigarrito
- Pieza musical de:Víctor Jara
- Testimonio de:Alfonso Padilla Silva
- Experiencia en:Campamento Prisioneros Estadio Regional, 25 de diciembre de 1973
Al llegar la Navidad de 1973, éramos unos 600 presos hombres y unas 100 compañeras en el Estadio Regional de Concepción.
Las autoridades del campo de concentración nos permitieron celebrar la Navidad en el campo deportivo. Exactamente, estuvimos en un rincón, y la fosa del salto con garrocha se utilizó de escenario.
Animaron la fiesta dos locutores de radio profesionales que lo hicieron muy bien, combinando mensajes velados con otros más abiertos, una buena dosis de humor y buen gusto. Ellos recitaron también.
Para la ocasión, contamos con una guitarra española, muy buena, que facilitara el entonces Padre Camilo Vial, después Obispo, y que jugó un papel muy importante en la defensa de los derechos de los presos políticos en las horribles condiciones en que nos encontráramos.
Con esa guitarra, numerosos presos y presas políticos interpretaron canciones, sea como solistas, en dúo o en grupos. En mi caso presenté “El cigarrito” de Víctor Jara.
Por cierto, aunque no se tratara de una canción con contenido social ni político en sentido estrecho, cantar una canción suya constituía un homenaje a su figura y ejemplo, pero también a todos los caídos.
Otro preso cantó “El soldado”, con texto de Rafael Alberti y música de Ángel Parra.
La experiencia de los presos de numerosos campos de concentración y cárceles a lo largo del país indican que el ejercicio de alguna actividad cultural y artística, sea creación de obras teatrales y su presentación, la escritura de poemas y relatos (también de ensayos), la artesanía o la música, tuvo una importancia capital para fortalecer la moral individual y colectiva, la actitud de resistencia y el sentido de cuerpo de los presos políticos.
Cada vez que se hacía arte, con todas las dificultades y limitaciones que imponían las difíciles condiciones, era un acto de afirmación de humanidad y de vida. Cada logro era un pequeño tramo que se le ganaba a la dictadura.
Claves:
Publicado: 15 diciembre 2014
acaso tengo tabaco
si no tengo de'onde saco
lo más cierto es que no pito.
Ay, ay, ay, me querís
Ay, ay, ay, me querís
Ay, ay, ay.
Voy a hacerme un cigarrito
con mi bolsa tabaquera
lo fumo y boto la cola
y recójala el que quiera.
Ay, ay, ay, me querís
Ay, ay, ay, me querís
Ay, ay, ay.
Cuando amanezco con frío
prendo un cigarro de a vara
y me caliento la cara
con el cigarro encendido.
Ay, ay, ay, me querís
Ay, ay, ay, me querís
Ay, ay, ay.
Testimonios relacionados:
- We Shall Overcome Alfonso Padilla Silva, Cárcel de Concepción / Cárcel El Manzano, diciembre de 1974
Cuando se cerró el campo de concentración que funcionó casi cinco meses en el Estadio Regional de Concepción, a comienzos de febrero de 1974, varios cientos de presos políticos fuimos trasladados a la Cárcel de Concepción, una de cuyas alas se transformó en campo de concentración.
- El soldado Alfonso Padilla Silva, Campamento Prisioneros Estadio Regional, 25 de diciembre de 1973
Al llegar la Navidad de 1973 en el Estadio Regional de Concepción, habíamos unos 600 presos hombres y unas 100 compañeras. Las autoridades del campo de concentración nos permitieron celebrar la Navidad en el campo deportivo. Exactamente estuvimos en un rincón, y la fosa del salto con garrocha se utilizó de escenario.
- No soy de aquí (A mi compañera) Alfonso Padilla Silva, Campamento Prisioneros Estadio Regional, 25 de diciembre de 1973
El coro cantó una pieza “A mi compañera”, con la música de “No soy de aquí, ni soy de allá” de Facundo Cabral.
- Gigi el amoroso Eduardo René Cuevas, Regimiento de Infantería Reforzada Nº 3, Los Ángeles (actual Regimiento de Infantería Nº 17), octubre - noviembre de 1973
Canción utilizada mientras era sometido a crueles torturas por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en un centro clandestino de torturas en Los Ángeles.
- Ni chicha ni limoná Joaquín Vallejos, Academia de Guerra Naval, enero de 1974
Fui detenido en mi domicilio junto a un amigo de la infancia que habían ido a buscar primero. Mi familia pensó que él me había denunciado, cosa que no era cierta.
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