Candombe para José

Pieza musical de:
Roberto Ternán
Testimonio de:
Alejandro Olate

Los más jóvenes, pequeños de 17 e incluso de 16 años, hacíamos el trabajo más pesado en Isla Dawson. Teníamos que cortar árboles, talarlos, partirlos en dos, en cuña, y regresar a las barracas con los troncos al hombro varios cientos de metros.

Nuestros compañeros de más edad los aserraban y cortaban en  troncos pequeños para rellenar las leñeras que consumían tres grandes calentadores que se usaban en las barracas.

En un momento determinado, pudimos acercarnos a la comandancia y la guardia de una manera distinta. Con varios compañeros planteamos la idea de presentar un show los fines de semana, para pasarlo mejor, para descomprimir y poder relajarnos de la presión sicológica y la tortura permanente.

Y nació la expresión artística. Presentábamos números artísticos por barracas. Cantábamos, imitábamos, nos disfrazábamos, hacíamos obras de teatro impresionantes, hechas con mucho cariño. El “Candombe para José”(1) marcó un hito en Isla Dawson.


Claves:

Publicado: 03 octubre 2015

En un pueblo olvidado no sé porqué
Y su danza de moreno lo hace mover
En el pueblo lo llamaban Negro José
Amigo Negro José.

Con mucho amor candombea Negro José
Tiene color de la noche sobre la piel
Es muy feliz candombeando dichoso él
Amigo Negro José.

Perdóname si te digo Negro José
Eres diablo pero amigo Negro José
Tu futuro va conmigo Negro José
Yo te digo porque sé.

Con muchos las miradas cuando al bailar
Y el tamboril de sus ojos parece hablar
Y su camisa endiablada quiere saltar
Amigo Negro José.

No tienes ninguna pena al parecer
Pero las penas que sobran Negro José
Que tú en el baile las dejas yo sé muy bien
Amigo Negro José.

Perdóname si te digo Negro José
Eres diablo pero amigo Negro José
Tu futuro va conmigo Negro José
Yo te digo porque sé
Amigo Negro José.
Yo te digo porque sé
Amigo Negro José.





Testimonios relacionados:

  • Candombe para José  Sara De Witt, Campamento de Prisioneros, Tres Álamos, septiembre de 1976

    Era septiembre de 1976 cuando estábamos en La Barraca en Tres Álamos. No recuerdo cuántas mujeres estábamos detenidas entonces. Creo que éramos cerca de un centenar.

  • Rompamos la mañana  María Soledad Ruiz Ovando, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, 1973 - 1974

    La música fue muy importante para nosotras (mi madre Sylvia, mi hermana Alejandra y la suscrita) en la época en que mi papá, Daniel Ruiz Oyarzo, “el Negro Ruiz”, estuvo preso en dictadura, momento en que Alejandra tenía siete años y yo cuatro.

  • Dicen que la patria es  Sergio Reyes Soto, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, 1973 - 1974

    Este canto, como muchos, no fueron cautivos en absoluto. La canciones revolucionarias que se interpretaban tras rejas nos daban un sentido de libertad. "Dicen que la patria es" (o "Canción de soldados") la introdujo a Chile Rolando Alarcón, luego Quilapayún.

  • Balderrama  Eduardo Ojeda, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, 1973

    Llegamos al campamento Compingin de la Isla Dawson en la tarde del 11 de septiembre. Sabíamos que nos habían detenido en la mañana y nada más.

  • Ve y díselo a la lluvia  Eduardo Ojeda, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, 1973

    Teníamos un compañero que cantaba precioso. Se llamaba Peye y era estudiante de la Universidad Técnica del Estado.