La Sudestada

Pieza musical de:
Poni Micharvegas
Testimonio de:
Luis Alfredo Muñoz González
Experiencia en:

Estando aislado en Cuatro Álamos, un día noté que había una sala grande al fondo del pasillo y que los dinosAgentes de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), la policía secreta de la dictadura de Pinochet entre 1974 y 1977. la habían llenado de prisioneros de un día para otro.

Al caer el día, estos compañeros armaban una gran “chimuchina”: conversando, intercambiando información, preguntando y cantando. Era una actividad frenética de solidaridad, apoyo, valentía y calidez.

Una tarde, se escuchó una voz que sobrepasó a las otras, con una canción y una música desconocidas. Una voz hermosa, fuerte y clara. La voz parecía venir no de la sala grande sino de una celda cercana a la mía.

Ya en “libre plática”, traté de encontrar al compañero detrás de la canción pero nadie sabía de su paradero. Tiempo después alguien me dijo que el compañero era Horacio Carabantes, de Valparaíso.

Aunque sólo escuché la canción un par de veces antes que Carabantes desapareciera del pabellón, ésta nunca ha abandonado mi memoria. En mis años de exilio, he cantado “su” canción en cualquier oportunidad que se presente y a quien quiera oírla. Todos quedan asombrados aunque no entiendan español.

Víctimas recordadas en este testimonio:

Claves:

Publicado: 08 enero 2015

Estaba un día al sol
sentado conmigo en una mesa
y estaba satisfecho de mí mismo
mi vida era toda mi riqueza.

No era un día de tantos
no era un día
que pasaran las cosas sin tocarme
estaba abierto al sol, al cielo claro
a todo aquello que quisiera hablarme.

No era el vino, no eran drogas
no eran viejos amores ni cerveza
era un día de sol en que yo amaba
mi vida en su miseria y su grandeza.

Estaba un día al sol
sentado conmigo en una mesa
y de golpe algo me inundó
fue una gran Sudestada en mi cabeza.

La agarré con las manos
con las uñas
con los brazos
con el pecho
con las piernas
la agarré, la agarré
la agarré tanto
ovillado de espanto
en esa mesa.

La besé con los labios
con la boca
con los dientes
con el gusto
con la lengua
la besé, la besé
la quiero tanto
a esa Sudestada en mi cabeza
a esa Sudestada en mi cabeza
a esa Sudestada en mi cabeza.

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